Este año se perfila muy productivo en lanzamientos de alfajores. Por eso he decidido continuar mi recorrido personal por golosinerías y kioscos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con el objetivo de continuar reseñando los nuevos alfajores que han salido al mercado. Una tercera parte a esta altura del año hubiera sido impensado hace dos años, pero afortunadamente locales como "La Tienda del Alfajor" en Caballito posibilita la llegada de nuevas marcas.
Como siempre digo, no soy lo que se denomina un sommelier o catador de alfajores, pero ofrezco un aporte acerca de qué me parecieron y cuáles me gustaron más. Me interesa probar, al menos una vez, variados alfajores industriales, semiindustriales y artesanales de empresas locales o multinacionales con desconocidas marcas de alfajores que nunca había escuchado nombrar. La competencia es difícil, ya que salen muchos nuevos alfajores y estoy atento a cuáles continúan, y cuáles otros quedan en el camino.
Mondelēz International, Inc. sigue apostando por ampliar su portfolio de alfajores en el país y lanzó los nuevos Milka super dulce de leche en versión negro y blanco. Con una presentación de 70 gramos, son muy blandos y espectaculares. Para mi son un antecedente del Terrabusi intenso negro del año pasado, con galletitas negras, abundante dulce de leche y un baño de chocolate sabroso. Si bien ambos son muy ricos, el de cobertura blanco se destaca un poco más. El de chocolate con leche al menos no deja una acidez en la boca como otras marcas. En definitiva, super recomendado, especialmente para aquellos que esquivan los alfajores duros. Una belleza, 10 puntos ambos!
El punto regular de Mondelēz es el Terrabusi blanco de dulce de leche, esta nueva incursión demuestra que la multinacional lo utiliza como una marca de menor porte, no la cuida, le pone ingredientes flojos y de mala calidad. Lo peor son las galletitas, muy malas y similares a esas quemadas que les pone a su pequeño alfajor glaseado; el dulce de leche ni se siente el gusto.
Lo único bueno destacable de esto es el baño de chocolate blanco, que es lo que puedo salvar como rico de todo este producto.
Alfajor Dantelli con relleno dulce de leche: aquí lo "premium" se nota, excelente calidad el dulce de leche y el baño de cobertura de chocolate semiamargo. Buen tamaño, con 65 gramos y se siente también un sabor a almendras al morderlo. Muy rico, vale la pena; sus galletitas con cacao lo vuelve muy chocolatoso y lo recomendó para aquellos/as que les gusta consumir esta clase de alfajores.
Grandioso 3: en este caso, de este producto también se comercializa el Grandioso 2 que es la versión simple pero opté por comprar estos; el Grandioso 3 es un triple que vienen con baño de fantasía blanco y negro. El blanco es un símil al Guaymallén triple en todos los aspectos, aunque con un poco de menos calidad. El negro es muy malo por lejos, es como si fuera una versión triple del Doña Chola de la empresa La Vascongada. Evítenlo si pueden porque es horrible. El blanco, que es regular, al menos vale la pena comerlo una vez, porque te recuerda al viejo Guaymallén triple de hace muchos años cuando no tenía tantos conservantes ni aditivos.
La empresa que los elabora es Industria de Sabores S.R.L., ubicada en Lomas del Mirador, La Matanza.
Maixanas (Antojitos S.R.L.) continúa estrenando nuevos productos en lo que va de este año, y ahora la estrella de los kioscos es el Alfajor Matilda. Inspirado en la película Matilda (1996) dirigida por Danny DeVito, la tapa (hecha con IA como todo los packaging de la empresa), recrea como dibujo la escena viral del niño Bruce pero en vez de recibir como castigo de Tronchatoro una torta, la imagen contiene el producto en cuestión. Para empezar, el alfajor sorprendentemente es muy rico: tiene un muy buen tamaño de 80 gramos, galletitas finas y oscuras de chocolate, y el baño de repostería semiamargo es de lo destacable. Arriba trae unos chips de chocolate que emula una torta. Muy blandito todo también, lo cual las tapas pueden moverse al morderlo como sucede con los alfajores bajoneros. El único punto regular que menciono es el dulce de leche, si bien es abundante no le sentí mucho el gusto. Lo "chocolatoso" de todo el alfajor acapara el gusto general del producto.
En el frente de la tapa contiene la frase de la película y en la contratapa trae la leyenda "¿Te animás?".
Sin dudas es, por ahora para mí, el único producto que vale la pena probar de la línea Maixanas más de una vez. Recomendado para los que gustan de los alfajores bien chocolatosos.
Me conseguí el alfajor Oki-Oki, con dulce de leche y baño de repostería con leche semiamargo. Oriundos de la ciudad de San Francisco, Córdoba, son sencillitos, ricos, de 40 gramos pero que resulta suficiente. El baño de repostería es finito pero durito, que contrasta con lo blandito que es por dentro, las galletitas son oscuras y trae bastante dulce de leche. Es humilde y se destaca muy bien. Vale la pena probarlo y salir un poco de la idea que uno tiene de los alfajores cordobeses tradicionales.
Son elaborados por la empresa Alfajores Oki-Oki de Michlig, Claudia.
La empresa Interlink no se quiso quedar atrás en la movida de este año de lanzar nuevos alfajores al mercado, y así apareció su Vauquita Sublime, que tiene el curioso detalle de que no cuenta con dos tapas de galletitas sino que son reemplazadas por la tradicional golosina de la marca: el bocadito de dulce de leche sólido en formato redondo. Esto presenta dos inconvenientes, por un lado para mi esto no representa un alfajor per sé, sino que se trata de un bocadito con baño semiamargo. Por otro lado, la sobresaturación del dulce de leche con sus "tapas vauquita", más el abundante relleno de dulce de leche (muy rico, por cierto) lo vuelve extremadamente empalagoso, al punto que una persona no tan amante de lo dulce le puede generar un coma diabético.
Se agradece la innovación y de apostar por nuevos productos, pero para mi la idea está mal encarada. Hubiera quedado mucho mejor si el relleno, para que no sea redundante y que anula el sabor de chocolate de la cobertura, hubiera sido una crema de merengue o un mousse; Esto para que el producto se destaque por completo. Vuelvo a decir, sin galletitas, no califica para mí como un alfajor hecho y derecho, y termina siendo algo trucho como nos quisieron vender marcas como Juana la Loca o el Ya Fue con una de sus tapas de merengue. Recomendado solo para los fans acérrimos del Vauquita que buscan experimentar con algo diferente.
En algunas reseñas de Instagram vi el Barrigón Triplazo y me convenció de probarlo. Con sus característicos 100 gramos gigante, presenta un baño de repostería negro con doble relleno: dulce de leche y una pasta sólida sabor vainilla de color blanco. Al morderlo se obtiene algo curioso, porque la mitad que tiene el dulce de leche genera que el baño de deshaga y las galletitas oscuras se rompan con facilidad, desbordando el dulce de leche un poco; Por otro lado, la mitad con la crema mantiene rígida las galletitas y la cobertura, resultando algo costoso al morderlo. Una rara experiencia de que el 50% sea blandito que se derrite y el otro 50% como los típicos alfajores duros que no comparto como algo rico en general.
La marca Dantelli con su alfajor triple de doble relleno (mousse de vainilla y ddl) obtiene un mejor resultado, unificado y de mejor terminación a esto. Con características que lo vuelven superior y, como concepto, lo recomiendo altamente si buscan algo así.
Todos los productos Barrigón son elaborados por Arbiter S.A.I.C., de la localidad de Banfield (Prov. de Buenos Aires) para Barrigón Chingolo S.R.L.
Alfajores La Recova Edición Mundial: otra empresa que se sube a la fiebre mundialista, como otros productos ya reseñados aquí. Este "alfajor premium" de 60 gramos, en sus versiones con baño de repostería semiamargo y blanco, me resultó muy pobre en su presentación. El blanco tiene una cubierta de glaseado muy inferior, donde en su base apenas encontraba rastros del baño, el dulce de leche resulta muy flojo y en ambos casos al morderlo te da una sensación de "crocantez", producto de sus regulares galletitas internas. Una presentación horrible y barata que contrasta con otras líneas de alfajores que maneja la marca, una pena. Lo premium quedó perdido en mi imaginación y en su lugar me aparecieron dos alfajores baratos y simples. No sé todavía que quisieron hacer en la empresa con estos lanzamientos.
El packaging, lo único lindo que trae, contiene en su diseño el dato de los tres títulos mundiales de fútbol obtenidos, el año y las sedes donde se jugaron.
La sorpresa de este año me la llevé con los alfajores Marcelino, que aquí solo conseguí de casualidad en el supermercado chino donde siempre compra mi familia dos sabores: mousse de chocolate con cobertura de chocolate y dulce de leche con cobertura de chocolate blanco. Con una presentación de 45 gramos, me sorprendieron para bien; el blanco (cuyo packaging si presenta los octógonos a diferencia del otro) es similar a un Havanna con la salvedad que el baño no te deja acidez. Muy parecidos también a los Chiazza blancos por el tipo de ingrediente que utilizan, aunque con un poco menos de calidad.
El de mousse es la verdadera estrella de la marca hasta ahora, porque apenas le di el primer mordisco se me vino a la cabeza el icónico alfajor Suchard… ese que muchos hoy en día extrañamos de nuestra infancia y que ahora con este producto ya nos satisface plenamente. Las galletitas, el baño, el mousse... todo te hace acordar y experimentar al viejo Suchard. Es una maravilla increíble!!!
La verdad super recomendados y con un precio económico para la calidad que presentan. Me alegro mucho haber encontrado estos Marcelinos. 10 puntos y pruébenlos!
Son elaborados por Cristian González Fretes en Lomas del Mirador para Celestina Sastre, con domicilio del establecimiento en CABA y Mar de Ajó.
Nuevamente apareció el alfajor Mantecol en los kioscos luego de una larga ausencia en el mercado. En mi caso, probé el triple (aunque también se consigue en versión simple). Cuenta con 60 gramos y realmente se trata de un alfajor duro, sólido en todos sus ingredientes; la pasta de Mantecol es correcta, no trae tanto hay que decir, pero se disfruta mucho igual. El sabor realmente es como yo lo recordaba. Recomendado solamente para los amantes de los alfajores duros buenos que no se rompen todo al morderlo.
Los alfajores son producidos en la conocida fábrica Entre Dos S.R.L. (que cuenta con su propia línea) ubicada en Luján de Cuyo, Provincia de Mendoza, para Georgalos Hnos. S.A.I.C.A.
Alfajores Manjares de Merlo: me trae estos tres sabores y pensaba que se trataba de un producto de la localidad de Merlo en la Provincia de Buenos Aires, pero en rigor su nombre se refiere a Villa de Merlo, una ciudad de la provincia de San Luis; los mismos son elaborados y envasados por Jesica Yael Massaglia. Los que conseguí son el de sabor chocolate, chocolate con corazón de frutilla y el alfablack. El primero es el más básico y el que menos me gustó de los tres. Las galletitas son grasosas, el dulce de leche no se destaca y realmente lo único positivo es el baño de chocolate. El segundo es igual al anterior con el añadido de la "frutilla", que en verdad es un relleno de repostería (pulpa de membrillo y azúcar, entre otros ingredientes) con sabor a la fruta roja. Al menos trae bastante, pero no tiene la calidad de un Guolis, una marca experta en alfajores blend. El alfablack es un producto distinto, ya que no trae tres octógonos sino solamente dos; esto se debe a que las galletitas oscuras de cacao son superiores y el dulce de leche no lo sentí igual a los otros dos, casi más cremoso y parecido en sabor (aunque no igual en color) a los Je t’aime. Sin dudas apunta a un segmento más premium, tipo 70% cacao y similares. Los tres son blandos al morderlos
El supermercado Carrefour tiene dos marcas específicas para su propia línea de productos, que incluyen alimentos y por supuesto alfajores: el Carrefour Classic (cuyo alfajor negro básico pueden buscar mi contemplativa reseña en el informe de los alfajores probados en el año 2025 segunda parte) y, por otro lado, la marca Carrefour Extra, que remite a productos de mejor calidad de la empresa. En este último caso se encuentran un blanco y un negro con extra dulce de leche. Ambos cuentan con un peso de 60 gramos y son fabricados por el establecimiento Alimentos Mamina S.R.L. en Rosario, Provincia de Santa Fe; En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires son comercializados por INC S.A., la empresa controlante de la cadena francesa de supermercados en el país.
Sobre el blanco puedo afirmar que es horrible, su "baño de cobertura blanco" parece cera de vela derretida, algo que también presentan otras marcas de alfajores (incluso el Guaymallén estándar, pero al menos es muchísimo más rico en sabor y se perdona); el resto es flojo y no se destaca nada. El negro, en cambio, tiene en su caso un baño de repostería semiamargo que rescato mucho su sabor y resulta el mejor ingrediente de este alfajor, aunque el resto es lo mismo que trae el blanco. Hay que aclarar que, en comparación con el Classic negro, éste es superior en términos generales. Si tengo que elegir uno de los dos sería el negro al menos; no estamos hablando de un Fulbito o Tatín, pero para mí la cadena francesa no comercializa buenos alfajores con su propia marca.
Alfajores Nurko: son tipo artesanales (no completamente) y me traje los de baño de cobertura negro y blanco. Sobre el primero debo decir que no me gustó, resulta uno más del montón; Se parece a una versión "apenas mejorada" del Guaymallén común, hasta en el tipo de tapas que contiene y dulce de leche. El que me tocó me vino con la tapa superior corrida un poco a uno de los costados; supongo que por el tipo de elaboración, ya que es muy blando al morderlo. Es básico y regular.
El blanco es muy superior, me gustó su presentación; Se nota que es mas "premium" que su contrapartida negra. Se puede tomar de referencia el formato que contiene a los alfajores blancos de la costa, aunque sin la acidez que dejan algunos. Muy bueno.
La marca cuenta con establecimientos registrados en Villa España (para el negro) y en la localidad vecina de Plátanos (para el blanco), partido de Berazategui (Provincia de Buenos Aires); son elaborados por Eleazar Carlos Rizzo.
Hablando de los alfajores 70% cacao, aquí les traigo otro exponente con renombre: el alfajor La Olla de Cobre; una marca artesanal oriunda de San Antonio de Areco, provincia de Buenos Aires. Elaborado por Carlos Alberto Gabba junto a su mujer, Teresa Fanelli, se trata de un alfajor cubierto de chocolate amargo 70% cacao y relleno con dulce de leche, con una presentación de 50 gramos; parece pequeño a la vista pero es alto como los Guolis. El nombre del alfajor proviene de su elaboración sin maquinaria industrial, símbolo de la utilización de ollas de cobre cocinando los ingredientes a fuego lento para generar un producto de calidad artesanal.
Lo primero que se destaca es la particular masa de las tapas, un bizcochuelo claro y blandito que cuenta con un rico sabor a vainilla y es la estrella de este producto, el dulce de leche repostero es de una gran calidad y el baño de cobertura le da el toque final con un sabor excelente, aunque no es tan oscuro como el que presentan otras marcas. Al ser medianito en tamaño, pareciera a simple vista que te hace falta que sea más grande pero no, así solo alcanza y sobra.
La Olla de Cobre cuenta con un prestigioso premio: fue distinguido hace casi un año con el primer lugar por el prestigioso sitio gastronómico internacional Taste Atlas (fundado por el periodista y emprendedor croata Matija Babić) en su último ranking de alfajores; donde 19 de los 20 mejores del mundo listados fueron para la Argentina. Recomendado sólo para aquellos que buscan salir de lo convencional industrial y buscan una experiencia de sabor un poco más artesanal.
Arcor no quiso quedar afuera de la gran explosión del segmento de alfajores y rápidamente anunció la llegada de una nueva marca: Goat, que simboliza su incursión en el segmento de los alfajores "bajoneros" que tanto dieron que hablar hace unos años, y que ahora se van sosteniendo en los kioscos con Gula y Rasta como máximos exponentes (con la primera marca el único que me gusta de esta clase). Supongo que la multinacional con sede en Arroyito, Córdoba, quiere demostrar que ellos pueden realizar un producto igual (o mejor) que compita en ese rubro y se imponga, veremos...
En primer lugar, este Goat (que seguramente no será el último) de 75 gramos presenta como detalle principal que además es blend, ya que contiene en su interior un corazón con pasta de maní Bon o Bon. El diseño del envoltorio es excelente, el dulce de leche es muy rico y el baño de repostería negro con leche se destaca para bien, especialmente porque no me dejó un resto de acidez como otros baños de chocolate de Arcor. La pasta de maní viene en la proporción justa y realiza un buen contraste con el abundante DDL, ya que no viene con tanta cantidad; y eso se rescata porque el sabor del Bon o Bon se queda un buen rato en la boca.
El punto negativo, como me imaginé, son las galletitas; con el baño añadido resultan muy duras y al morderlo se desarma el producto casi por completo; al traer mucho dulce de leche se termina escapando y quedando en el envoltorio. Personalmente considero que si no fuera un estilo bajonero la idea resultaría muy buena e interesante. Pero así como está presentado no me gustó como concepto, siendo incluso más duro que un alfajor Rasta o Marley (que no me gustan tampoco por eso, tengo que aclarar...). Realmente una pena, solo lo recomiendo para los amantes de los alfajores bajoneros.
Federico

























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