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martes, 10 de junio de 2025

El Ángel de los Niños (Miscelánea)

Cuenta una antigua leyenda que un niño que estaba por nacer le dijo a Dios:

– Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra, pero ¿Cómo viviré tan pequeño e indefenso como soy?

– Entre muchos ángeles escogí uno para tí, que te está esperando. Él te cuidará.

– Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz.

– Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.

– Y ¿cómo entender lo que la gente hable, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?

– Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar, y con mucha paciencia y cariño te enseñará a hablar.

– ¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?

– Tu ángel te juntará las manitos te enseñará a orar.

– He oído que en la tierra hay hombres malos, ¿Quién me defenderá?

– Tu ángel te defenderá aún a costa de su propia vida...

– Pero estaré siempre triste porque ya no te veré más, Señor.

– Tu ángel te hablará de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado.

En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo pero ya se oían voces terrestres y el niño presuroso repetía suavemente:

– Dios mío, si ya me voy dime su nombre. ¿Cómo se llama mi ángel?

– Su nombre no importa, tú le dirás Mamá...

Federico

martes, 19 de febrero de 2019

El hombre de la ventana (Miscelánea)

Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el liquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación.

El otro hombre tenía que estar todo el tiempo boca arriba. Los dos charlaban durante horas. Hablaban de sus mujeres y sus familias, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, dónde habían estado de vacaciones. Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana.

El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades del exterior. La ventana daba a un parque con un precioso lago: patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas.

Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.

Según el hombre de la ventana describía esto con detalle exquisito, el del otro lado de la habitación (el que estaba acostado) cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena.

Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando. Aunque el otro hombre no podía oír a la banda, podía verlo, con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras.

Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía. Se llenó de pesar y llamó a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo.

Tan pronto como lo consideró apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana. La enfermera lo cambió encantada y, tras asegurarse de que él estaba cómodo, salió de la habitación.

Lentamente y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo para lanzar la primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo él mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventada al lado de la cama... y se encontró con una pared blanca.

El hombre preguntó a la enfermera qué podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana.

La enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le indicó:

-Quizás quería animarle a usted.

Es una tremenda felicidad el hacer felices a los demás, sea cual sea su situación. El dolor compartido es la mitad de pena, pero la felicidad, cuando se comparte, es doble.

Federico

miércoles, 9 de enero de 2019

Fábula China (Miscelánea)

Allá por el año 250 A.C., en la China antigua, un príncipe de la región norte del país estaba por ser coronado emperador, pero de acuerdo con la ley, él debía casarse. Por ello decidió hacer una competencia entre las muchachas de la corte para ver quién sería digna de su propuesta.

Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientes y lanzaría un desafío. Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. Sintió una leve tristeza porque sabía que su joven hija tenía un sentimiento profundo de amor por el príncipe.

Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se asombró al saber que ella quería ir a la celebración. Sin poder creerlo le preguntó:

“¿Hija mía, que vas a hacer allá? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. Sácate esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura”.

Y la hija respondió: “No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar por algunos momentos cerca del príncipe. Esto me hará feliz”.

Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas las muchachas más bellas, con las más determinadas intenciones.
Entonces el príncipe anunció el desafío: “Daré a cada una de ustedes una semilla. Deben cultivarla con amor y hacerla crecer. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, esposa y futura emperatriz de China”.

El tiempo pasó y la joven, como no tenía mucha habilidad en las artes de la jardinería, cuidaba con mucha paciencia y ternura de su semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía como su amor, no tendría que preocuparse por el resultado.

Pasaron los seis meses y nada brotó. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada había nacido. Día tras día veía más lejos su sueño, pero su amor era más profundo. Consciente de su esfuerzo y dedicación la muchacha le comunicó a su madre que sin importar las circunstancias ella regresaría al palacio en la fecha y hora acordadas sólo para estar cerca del príncipe por unos momentos.
Se presentó, con su vaso vacío. Todas las otras pretendientes tenían una bella flor. Ella estaba admirada.

Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. Después de observar todas las flores anunció su decisión.
Aquella bella joven con su vaso vacío sería su futura esposa. Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había cultivado nada.

Entonces, con calma el príncipe explicó: “Esta fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en emperatriz: la flor de la honestidad.
Todas las semillas que entregué eran estériles”.

“SI PARA VENCER, ESTUVIERA EN JUEGO TU HONESTIDAD, PIERDE. Y SERÁS SIEMPRE UN VENCEDOR”.

Federico

jueves, 8 de noviembre de 2018

La Felicidad es un trayecto (Miscelánea)

Un banquero de inversión americano estaba en el muelle de un pueblito caribeño cuando llegó un botecito con un solo pescador.

Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen tamaño. El americano elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó: ¿cuánto tiempo le había tomado pescarlos?

El pescador respondió que muy poco tiempo.

El americano luego le preguntó porqué no permanecía más tiempo y sacaba mas pescado.

El pescador dijo que él tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia. El americano luego preguntó: ¿pero qué hace usted con el resto de su tiempo?

El pescador dijo: "duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, hago siesta con mi señora María, caigo todas las noches al pueblo donde tomo vino y toco guitarra con mis amigos. Tengo una vida placentera y ocupada".

El americano replicó: "Soy un MBA de Harvard y podría ayudarte. Deberías gastar más tiempo en la pesca y con los ingresos comprar un bote más grande, con los ingresos del bote más grande podrías comprar varios botes y eventualmente tendrías una flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías hacer directamente a un procesador y eventualmente abrir tu propia procesadora. Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Deberías salir de este pequeño pueblo e irte a La Capital, donde manejarías tu empresa en expansión".

El pescador preguntó, -¿Pero, cuánto tiempo tarda todo eso?
A lo cual respondió el americano, "entre 15 y 20 años".

"¿Y luego qué?"

El americano se rió y dijo que esa es la mejor parte. "Cuando llegue la hora deberías anunciar un IPO (Oferta inicial de acciones) y vender las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico, tendrás millones".

"Ahhh, millones... y ¿luego que?"

Dijo el americano: "Luego te puedes retirar. Te mudas a un pueblito en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer siesta con tu mujer, caer todas las noches al pueblo donde tomarás vino y tocarás la guitarra con tus amigos".

El pescador respondió: "¿Acaso eso no es lo que tengo ya?"

¡LA FELICIDAD ES UN TRAYECTO, NO UN DESTINO!

Federico

sábado, 8 de septiembre de 2018

Triunfan los que creen (Miscelánea)

Érase una vez, un hombre que vivía muy cerca de un importante cruce de caminos. Todos los días a primera hora de la mañana llegaba hasta allí, donde instalaba un puesto rodante en el cual vendía pasteles que él mismo horneaba.

Era sordo, por lo tanto no escuchaba radio; no veía muy bien, entonces no leía los diarios, ni tampoco miraba televisión... pero eso si, vendía exquisitos pasteles.

Meses después alquiló un terreno, levantó un gran letrero de colores, y personalmente pregonaba su mercancía gritando a todo pulmón: "Compre deliciosos pasteles calientes". La gente compraba cada día más... aumentó la compra de insumos, alquiló un terreno más grande y mejor ubicado, y sus ventas se incrementaron día a día.

Su fama aumentaba y su trabajo era tanto que decidió buscar a su hijo, un profesional de una gran ciudad para que lo ayudara a llevar el negocio.

Al llamado del padre, su hijo respondió:
- Pero papá, ¿no escuchas la radio, ni lees los periódicos, ni ves la televisión...? Este país está atravesando una gran crisis, la situación es muy mala, no podría ser peor.

El padre pensó:
- Mi hijo trabaja en una gran ciudad, lee los periódicos y escucha la radio, tiene contactos importantes, debe saber lo que habla...

Así que revisó sus costos, compró menos pan y disminuyó la compra de cada uno de los ingredientes, y dejó de promocionar su producto. Su fama y sus ventas disminuyeron día a día... tiempo después desmontó el letrero y devolvió el terreno.

Aquella mañana llamó a su hijo y le dijo:
- Tenías razón, verdaderamente estamos atravesando una gran crisis.

La historia de la humanidad demuestra que sólo triunfan aquellos que creen poder hacerlo. Que no hay crisis, o profecía alguna que pueda con un hombre que tiene la determinación de triunfar; que si enfrentamos la noche pensando en el fracaso, amaneceremos con el temor de fracasar.

Federico

lunes, 4 de junio de 2018

Creatividad ante los problemas (Miscelánea)

Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer.

En realidad el verdadero autor era una persona muy influyente del reino y por eso desde el primer momento se procuró un chivo expiatorio para encubrir al culpable.

El hombre fue llevado a juicio ya conociendo que tendría escasas o nulas oportunidades de escapar al terrible veredicto... ¡la horca!

El  juez, cuidó no obstante de dar todo el aspecto de un juicio justo por ello dijo al acusado: "Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor vamos a dejar en manos de Él tu destino. Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras culpable e inocente. Tú escogerás y será la mano de Dios la que decida tu destino".

Por supuesto el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: "CULPABLE" y la pobre víctima aún sin conocer los detalles se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria.

El Juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados. Éste respiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse abrió los ojos y con una extraña sonrisa tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca lo engulló rápidamente.

Sorprendidos e indignados los presentes le reprocharon airadamente:

"¿Pero que hizo?, ¿y ahora? ¿cómo vamos a saber el veredicto?".

"Es muy sencillo, respondió el hombre. Es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que me tragué".

Con rezongos y enojo mal disimulado debieron liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.

Se creativo. Cuando todo parezca perdido, usa la imaginación.
“En los momentos de crisis solo la imaginación es más importante que el conocimiento”.

Federico

domingo, 13 de mayo de 2018

Distintas formas de ver la vida (Miscelánea)

Unos obreros estaban picando piedra frente a un enorme edificio en construcción. Se acercó un visitante a uno de los obreros y le preguntó:
- ¿Qué están haciendo ustedes aquí?
El obrero lo miró con dureza y le respondió:
- ¿Acaso usted está ciego para no ver lo que hacemos? Aquí, picando piedras como esclavos por un sueldo miserable y sin el menor reconocimiento. Vea usted ese mismo cartel. Allá ponen los nombres de ingenieros, arquitectos, pero no ponen los nuestros que somos los que trabajamos duro y dejamos en la obra el pellejo.

El visitante se acercó entonces a otro obrero y le preguntó lo mismo:
- Aquí, como usted bien puede ver, picando piedra para levantar este enorme edificio. El trabajo es duro y está mal pagado, pero los tiempos son difíciles, no hay mucho trabajo y algo hay que hacer para llevar la comida a los hijos.

Se acercó el visitante a un tercer obrero y, una vez más, preguntó lo que estaba haciendo. El hombre le contestó con gran entusiasmo:
- Estamos levantando un Hospital, el más hermoso del mundo. Las generaciones futuras lo admirarán impresionados y escucharán el entrar y salir constante de las ambulancias, anunciando el auxilio de Dios para los hombres. Yo no lo veré terminado, pero quiero ser parte de esta extraordinaria aventura.

El mismo trabajo, el mismo sueldo, la misma falta de reconocimiento; una misma realidad. Tres maneras distintas de vivirla: como esclavitud; como resignación; como pasión, aventura y desafío. Piensa que el mundo es un infierno y lo será. Piensa que este mundo es parte del paraíso y lo será.

MORALEJA

Vivir con ilusión, convertir el trabajo en una fiesta, sentirnos parte de las buenas obras...
¡DE NOSOTROS DEPENDE!

Federico

martes, 27 de marzo de 2018

El perro fiel (Miscelánea)

Una pareja de jóvenes tenia varios años de casados y nunca pudieron tener hijos. Para no sentirse solos, compraron un cachorro pastor alemán y lo amaron como si fuera su propio hijo. El cachorro creció hasta convertirse en un grande y hermoso perro, y aparte de ser un compañero incondicional, muchas veces salvó a la pareja de ser atacada por ladrones. Siempre fue muy fiel; quería y defendía a sus dueños contra cualquier peligro.

Luego de siete años de tener al perro, la pareja logro tener el hijo tan ansiado y deseado. Estaban muy contentos con su nuevo hijo e, inconscientemente, disminuyeron las atenciones que tenían con el animal. Con el tiempo, el perro se sintió relegado y comenzó a sentir celos del bebé. Ya no era el perro cariñoso, fiel y juguetón que tuvieron durante siete anos.

Un día, la pareja dejó a su hijo durmiendo plácidamente en la cuna, y fueron a la terraza a preparar una carne asada. Pero cuando después de un rato se dirigieron al cuarto del bebé, vieron al perro en el pasillo con la boca ensangrentada, moviéndoles la cola.

La mujer pegó un grito desgarrador. El hombre pensó lo peor. De inmediato, sacó un arma que guardaba celosamente en el armario, y en el acto mató al perro. Pero cuando corrió al cuarto del bebé, encontró una gran serpiente degollada. El perro había salvado de la muerte a su pequeño hijo. El dueño, llorando, comenzó a exclamar: "¡He matado a mi fiel compañero!".

¿Cuántas veces hemos juzgado injustamente a las personas? Lo que es peor, las juzgamos y condenamos sin investigar a que se debe su comportamiento, cuáles son sus pensamientos y sentimientos. Muchas veces las cosas no son tan malas como parecen, sino todo lo contrario. La próxima vez que nos sintamos tentados a juzgar y condenar a alguien recordemos la historia del perro fiel, así aprenderemos a no levantar falsos testimonios contra una persona hasta el punto de dañar su imagen ante los demás.

Federico

domingo, 4 de marzo de 2018

¿Cuánto vale tu tiempo? (Miscelánea)

La noche había caído ya. Sin embargo, un pequeño hacía grandes esfuerzos para no quedarse dormido. El motivo bien valía la pena: estaba esperando que su papá regresara del trabajo. A pesar de su esfuerzo, los traviesos ojos iban cayendo pesadamente. Pero la puerta de calle finalmente se abrió.
El niño se incorporó contento, como impulsado por un resorte, y soltó la pregunta que lo tenía tan inquieto desde hacía tiempo:

- Papá ¿cuánto ganas en el trabajo por hora? - dijo con ojos muy abiertos.

Su padre entre molesto y cansado por la jornada laboral, fue muy tajante en su respuesta:

- Mira hijo, eso ni siquiera tu madre lo sabe. Por favor, no me molestes y anda a dormir que ya es tarde.

Al día siguiente, la escena se repitió:

- Por favor papá, solo dime, ¿cuántas monedas te pagan por una hora de trabajo? - reiteró suplicante el niño.

El padre se estaba retirando para su habitación, casi sin ganas de responderle a su hijo. Pero un impulso lo hizo dar vuelta y apenas abrió la boca para decir:

- Cien monedas - murmuró.

El niño se quedó pensativo un instante, y preguntó:

- Papá, ¿me podrías prestar cincuenta monedas?

El padre se enfureció, tomó al pequeño del brazo y en tono brusco le dijo:

- Así que por eso te estabas quedando levantado... querés saber cuánto gano para pedirme plata, ¿no? Andá a dormir y no me sigas fastidiando...

El niño se alejó tímidamente. Pero al meditar lo sucedido, el padre comenzó a sentirse culpable.

- Tal vez necesita algo - pensó tristemente.

Y queriendo descargar su conciencia, se asomó al cuarto de su hijo. Con voz suave le preguntó:

- ¿Dormís hijo?

- No papá - respondió entre sueños.

- Acá tenés las cincuentas monedas que me pediste - le dijo el padre.

- Gracias papá - susurró el niño mientras metía su manito debajo de la almohada de donde sacó varias monedas mas. Y mientras contaba su dinero, gritó jubiloso:

- ¡¡Ya completé!! Tengo las cien monedas, entonces papá, ¿me podrías vender una hora de tu tiempo sólo para mi?

Federico

miércoles, 26 de julio de 2017

Los 1000 espejos (Miscelánea)

Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada. Cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logró meterse por un agujero de una de las rotas puertas de dicha casa. En el centro del salón principal, vio una escalera de madera. Le llamó la atención y subió lentamente por los viejos peldaños.

Cuando llegó al primer piso, se topó con una puerta entreabierta. Con miedo pero también con curiosidad, entró en ese cuarto. Para su sorpresa, se dio cuenta que dentro de ese cuarto había 1000 perritos más observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos. El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los 1000 perritos hicieron lo mismo que él. Posteriormente, sonrió y le ladró alegremente a uno de ellos.

Pero se quedó sorprendido al ver que los otros 1000 perritos también sonreían y ladraban alegremente con él. Volvió a mover la cola, y los demás hicieron el mismo gesto de amistad. Cuando el perrito salió del cuarto, se quedo pensando para sí mismo: "¡Qué lugar tan agradable! ¡Cuántos perritos tan amistosos que conocí hoy! Voy a venir mas seguido a esta casa para visitarlos".

Tiempo después, otro perrito callejero entró a la misma casa, también subió por las escaleras y se topó con el mismo cuarto. Pero a diferencia del primer animal, este perrito al ver a los otros 1000 perritos del cuarto se sintió amenazado ya que lo estaban viendo de una manera agresiva.

Posteriormente empezó a gruñir y vio como los 1000 perritos le gruñían a él. Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros 1000 perritos le ladraron también a el. Cuando este perrito salió del cuarto pensó: "¡Que lugar tan horrible es este! ¡Cuántos perritos tan malos y agresivos! Nunca mas volveré a entrar en ese lugar".
En el frente de esa abandonada vivienda, se encontraba un viejo letrero que decía: "La Casa de los 1000 Espejos".

Lo que hay dentro de nosotros, es exactamente lo que reflejamos hacia los demás.

Federico

viernes, 24 de febrero de 2017

El Árbol de manzanas (Miscelánea)

Hace mucho tiempo existía un enorme árbol de manzanas. Un pequeño niño lo amaba mucho y todos los días jugaba alrededor de él. Trepaba hasta el tope y se refugiaba en su sombra. Amaba al árbol y el árbol amaba al niño.

Pasó el tiempo y el pequeño niño creció y el nunca más volvió a jugar alrededor del enorme árbol. Un día el muchacho regresó y escuchó que el árbol le dijo triste: “¿Vienes a jugar conmigo?” Pero el muchacho contestó: “Ya no soy el niño de antes que jugaba alrededor de enormes árboles. Ahora quiero juguetes y necesito dinero para comprarlos”. El árbol le confió: “Lo siento, pero no tengo dinero. Te sugiero que tomes todas mis manzanas y las vendas. De esta manera obtendrás el dinero para tus juguetes”. El muchacho tomó todas las manzanas, obtuvo el dinero y el árbol volvió a ser feliz. Pero el muchacho nunca volvió y el árbol recobró su tristeza.

Tiempo después, el joven regresó y el árbol le preguntó: “¿Vienes a jugar conmigo?”. Pero le respondió: “No tengo tiempo para jugar. Debo trabajar para mi familia. Necesito una casa para compartir con mi esposa e hijos". Y el árbol le dijo: "Lo siento, pero no tengo una casa. Pero puedes cortar mis ramas y construirte una propia”. El joven cortó todas las ramas y esto hizo feliz nuevamente al árbol, pero el joven nunca más volvió y el árbol volvió a estar triste y solitario.

Cierto día de un cálido verano, el hombre regresó y el árbol le preguntó: "¿Vienes a jugar conmigo?". Pero el hombre contestó: “Estoy triste y volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar”. El árbol le dijo: “Usa mi tronco para que puedas construir uno y así puedas navegar y ser feliz”. El hombre cortó el tronco y construyó su bote. Luego se fue a navegar por un largo tiempo.

Finalmente regresó después de muchos años y el árbol le confió: “Lo siento mucho, pero ya no tenga nada que darte, ni siquiera manzanas”. Pero el hombre replicó: “No tengo dientes para morder, ni fuerza para escalar. Ya estoy viejo”. Entonces el árbol, con lágrimas en sus ojos, le dijo: “Lo único que me queda son mis raíces muertas”. Y el hombre contestó: “Necesito solo un lugar para descansar. Estoy tan cansado después de tantos años”. Y así, el hombre se recostó en las viejas raíces, casi ya sin vida, que le ofrecía el árbol y sonrió feliz.

Esta puede ser la historia de cada uno de nosotros. El árbol son nuestros padres. Cuando somos niños, los amamos y jugamos con papá y mamá. Cuando crecemos los dejamos. Sólo regresamos a ellos cuando los necesitamos o estamos en problemas porque, no importa lo que sea, ellos siempre están allí para darnos todo lo que puedan y hacernos felices. Tú puedes pensar que el muchacho es cruel contra el árbol, pero es así como nosotros tratamos a nuestros padres. Valoremos a nuestros padres mientras los tengamos a nuestro lado. Y si ya no están, que la llama de su amor viva por siempre en tu corazón y su recuerdo te dé fuerza cuando estás cansado.

viernes, 8 de julio de 2016

La decisión del águila (Miscelánea)

Los exhaustivos estudios realizados e investigaciones llevadas a cabo durante años, pudo determinarse que el águila es el ave con mayor longevidad entre esas especies. llega a vivir 70 años pero, para llegar a esa edad, a los 40 debe tomar una seria y difícil decisión que no se aprende ni se enseña: la llevan consigo genéticamente; es una doctrina que la transportan en la sangre de generación en generación.

Cuando el águila cumple 40 años, sus uñas están apretadas y flexibles, lo que le impide tomar a sus presas de las cuales se alimenta. Su pico largo y puntiagudo se curva apuntando contra el pecho, hecho que causa también la imposibilidad de alimentarse o tomar agua. Sus alas están envejecidas y pesadas y sus plumas gruesas. Volar se le hace ya muy difícil.

Entonces, al águila se le presentan dos alternativas: morir de hambre y deshidratado, o enfrentar un doloroso proceso de renovación que durará 150 días. El primer paso de este proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar.

Después de encontrar ese lugar, el águila comienza a golpear fuertemente su pico en la pared, hasta que consigue arrancarlo. Luego, debe esperar el crecimiento de uno nuevo, con el que desprenderá lentamente una a una sus uñas. Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, arranca con ella todas sus plumas viejas. Después de cinco meses, sale para su vuelo de renovación con las plumas nuevas, su pico nuevo y sus uñas nuevas, listo para vivir 30 años más.

En nuestras vidas, muchas veces tenemos que resguardarnos por algún tiempo para comenzar un proceso de renovación que nos permita iniciar un vuelo de victoria. Debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causan dolor. Solamente libres del peso del pasado, podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre trae.

martes, 19 de abril de 2016

La Hormiga y el Lirio (Miscelánea)

Había una vez una hormiguita que vivía en la selva. Como toda buena hormiga, era muy trabajadora y servicial. Se la pasaba acarreando hojitas de día y de noche. Casi no tenía tiempo para descansar y menos para dormir.

Así transcurría su vida: trabajando y trabajando. Un día fue a buscar comida a un estanque que estaba bastante lejos de su casa y, para su sorpresa, al llegar a ese sitio vio como un botón de lirio se abría y de él surgía una hermosa y delicada florcilla.

Se acercó maravillada por su belleza y, muy intrigada, le preguntó:
- ¡Hola! Eres muy bonito, ¿qué clase de flor eres?

Y la florcita contestó:
- Gracias, soy un lirio. ¿sabes? Eres muy simpática, ¿qué clase de insecto eres?

- Soy una hormiga, y gracias también.

De esta manera, la hormiguita y el lirio siguieron conversando todo el día, haciéndose grandes amigos, contándose sobre su vida y dándose consejos mutuamente. Pero al anochecer, la hormiga regresó a su casa, no sin antes prometerle al lirio que volvería al día siguiente.
Mientras iba caminando a casa, la hormiga descubrió que admiraba a su nuevo amigo, que lo quería muchísimo y se dijo: "Mañana le diré que me encanta su forma de ser. Por eso volveré para el estanque, aunque quede muy lejos de mi hogar".

Y el lirio, al quedarse solo, se dijo: "Me gusta la amistad de la hormiga, mañana cuando venga se lo diré".
Pero al día siguiente la hormiguita se dio cuenta de que no había trabajado nada el día anterior. Así que decidió quedarse a trabajar y se dijo: "Mañana iré con el lirio. Hoy no puedo porque estoy demasiado ocupada. Pero mañana le diré lo valiosos de su amistad y que le extraño".

Al día siguiente amaneció lloviendo, y la hormiga no pudo salir de su casa y se dijo: "Qué mala suerte. Hoy tampoco veré al lirio. Bueno, no importa, mañana le diré todo lo especial que es para mí". Al tercer día, una tormenta de viento azotaba la tierra, y la hormiga tampoco pudo ir. Pero al cuarto día, se despertó muy temprano y se fue al estanque. Pero al llegar, encontró al lirio en el suelo, ya sin vida.

La lluvia y el viento habían destrozado su tallo. Y entonces la hormiga pensando, triste y deprimida, confesó: "Que tonta fui. Desperdicié demasiado tiempo y mi amigo se fue sin saber todo lo que lo quería. En verdad, me arrepiento".

No esperemos el mañana para soñar, ni para demostrarles a nuestros seres queridos lo que sentimos por ellos. Por ningún motivo dejes de decirle a una persona que la quieres o amas.

sábado, 19 de marzo de 2016

Los tres viejitos (Miscelánea)

Una mujer salíó de su casa y vio a tres ancianos de barbas muy largas sentados frente a su jardín de su casa. Ella no los conocía y les dijo:
-No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor entren a mi casa para que coman algo.

Ellos preguntaron:
-¿Está el hombre de la casa?

-No, - respondiò ella -, no está.

-Entonces no podemos entrar - dijeron ellos.

Al atardecer, cuando el marido llegó a la casa, ella le contó lo sucedido.
-Entonces diles que ya llegué e invítalos a pasar.

La mujer salió para invitar amablemente a los hombres para que pasen a su casa.

-No podemos entrar a una casa los tres juntos - explicaron los viejitos.

-¿Por qué? - quiso saber ella muy intrigada.

Uno de los ancianos hombres apuntó hacia sus amigos y explicó:
-El se llama Riqueza, él Éxito y yo me llamo Amor. Ahora ve adentro y decidan con tu marido a cuál de nosotros tres desean invitar a vuestra casa.

La mujer entró a su casa y le contó a su marido lo que ellos le dijeron. El hombre se puso feliz:
-¡Qué bueno! Y ya que así es el asunto, entonces invitemos a Riqueza, dejemos que entre y llene nuestra casa de oros y alhajas. Pero su esposa no estuvo de acuerdo:

-Querido, ¿por qué no invitamos a Éxito? Así seremos admirados por todos.

La hija del matrimonio estaba escuchando desde la otra esquina de la casa la conversación y vino corriendo con una idea:
-¿ No sería mejor invitar a Amor? Nuestro hogar entonces estaría lleno de amor.

La intervención de la niña dejó a sus padres en silencio y avergonzados.

-Hagamos caso del consejo de nuestra hija - dijo el esposo a su mujer -. Ve afuera e invita a Amor a que sea nuestro huésped.

La esposa salió y les pregunto a los tres viejos:
-¿Cuál de ustedes es Amor? Por favor que venga para que sea nuestro invitado.

Amor se puso de pie y comenzó a caminar hacia la casa. Los otros dos también se levantaron y lo siguieron. Sorprendida, la señora les preguntó a Riqueza y Éxito:
-Yo solo invité a Amor, ¿por qué ustedes también vienen?

Los tres viejos respondieron juntos:
-Si hubieras invitado a Riqueza o Éxito, los otros dos habrían permanecido afuera, pero ya que invitaste a Amor, donde sea que él vaya, nosotros vamos con él. Porque donde quiera que hay amor, hay también riqueza y éxito.

Si verdaderamente sigues tu corazón, el resto llegará por añadidura...